Tés e infusiones en el embarazo y lactancia: cómo elegir sin miedo

Tés e infusiones en el embarazo y lactancia: cómo elegir sin miedo

Últimamente me rodean muchas mujeres embarazadas… y, curiosamente, también muchas preguntas. Una de las que más se repite es si se puede seguir tomando té durante el embarazo y la lactancia. Y no me extraña: cuando estás en una etapa así, cualquier hábito cotidiano empieza a cuestionarse.

La información es abundante, pero no siempre clara, y a menudo se traduce en mensajes demasiado rígidos que generan más dudas que tranquilidad. Por eso he querido escribir este artículo: para hablar de tés e infusiones sin alarmismos, poniendo el foco en lo que me parece lo esencial.

 

1. La teína no es un problema… si se consume con moderación

La cafeína no está prohibida durante el embarazo ni la lactancia, aunque conviene limitarla. (Sí, el té contine cafeína, aunque lo llamemos comúnmente teína, pero eso da para otro artículo).

Según la EFSA, un consumo de hasta 200 mg de cafeína al día se considera seguro durante el embarazo, una recomendación compartida por la OMS y el NHS británico.

Para situarnos:

  • Té blanco: 15–30 mg de cafeína por taza
  • Té verde: 25–35 mg
  • Té negro: 40–50 mg

Una taza de té al día, por tanto, queda muy por debajo del límite recomendado. El té rojo (Pu Erh) requiere una mención especial ya que por su proceso de fermentación es quizá el menos aconsejable durante esta etapa aunque tampoco hay estudios concluyentes sobre ello. Por lo tanto, está genial eliminar el hábito de consumo de cafeína pero también disfrutar de un té que te encante sin culpa de vez en cuando.

Si decides no renunciar a la cafeína, te recomiendo optar por mezclas sencillas para elegir con mayor tranquilidad. Por ejemplo, El Despertar del Sombrerero, un té negro con mango y cáscara de naranja, puede darte más tranquilidad que otras fórmulas más complejas que combinan tés más suaves con muchas hierbas y especias que probablemente no conozcas a fondo.

 

2. No todo lo que no tiene cafeína es automáticamente mejor

Evitar la teína no garantiza que una infusión sea la opción más adecuada. Algunas plantas sin cafeína, aunque se perciban como suaves, requieren prudencia si se consumen a diario.

Algunos ejemplos habituales son:

  • Hibisco, cuyo consumo regular no suele recomendarse durante el embarazo
  • Salvia, por su contenido natural en tuyona que afecta al sistema nervioso.
  • Ginseng, por la falta de evidencia suficiente de seguridad.
  • Menta o hierbabuena, que en consumo elevado pueden no resultar adecuadas durante la lactancia

En este contexto, infusiones a base de rooibos, sin cafeína y de perfil suave y digestivo, como Tras el Banquete, permiten disfrutar de una bebida cálida y reconfortante sin renunciar al placer de la infusión. Del mismo modo, propuestas con base frutal como Al otro lado del espejo encajan muy bien cuando se buscan alternativas sin teína, ligeras y agradables para el día a día.

 

3. La calidad importa (y mucho)

Durante el embarazo y la lactancia, el cuerpo está especialmente sensible a todo lo que consumimos. En este contexto, la calidad de los ingredientes deja de ser un valor añadido para convertirse en una cuestión clave.

Cuando hablamos de tés e infusiones, no solo importa el tipo de planta o si contiene cafeína, sino el origen de la materia prima, cómo ha sido cultivada y qué controles ha pasado antes de llegar a nuestra taza. Elegir ingredientes de baja calidad o sin trazabilidad puede implicar una exposición innecesaria a residuos, contaminantes o variaciones en la composición de las plantas.

En Alicia TEA LAB trabajamos exclusivamente con ingredientes ecológicos certificados, seleccionados por su calidad, pureza y equilibrio lo por lo que podrás estar totalmente tranquila en este sentido. Esto significa:

  • Cultivos sin pesticidas ni herbicidas químicos
  • Controles que garantizan la ausencia de residuos
  • Trazabilidad y coherencia en cada lote

 

En resumen

  • La teína no está prohibida: la moderación es la clave.
  • No todas las infusiones sin cafeína son automáticamente más adecuadas
  • La composición de la mezcla y la calidad de los ingredientes marcan la diferencia

Por lo tanto, elegir bien durante el embarazo y la lactancia no implica necesariamente renunciar a lo que te gusta: la clave está en la moderación y en elegir bien la mezcla asegurando unos ingredientes de la máxima calidad. Y por encima de todo, que disfrutes de ese momento sin culpa y sin dudas.

 

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